No es ningún secreto que me gustan las tradiciones en gastronomía .. eso no quiere decir que no me apetezca probar cosas nuevas, pero para mi lo genuino es localizar cada tradición en su entorno, son raíces, es cultura.
Y cada cosa, sacada de contexto resulta cuanto menos .. poco natural
Y todo esto para decir que Halloween es una celebración estupenda en los lugares donde nació y un poco excesiva en nuestro país , donde la tradición es el Día de todos los Santos.
Halloween (contracción de All Hallows' Eve, 'Víspera de Todos los Santos'), también conocido como Noche de Brujas o Noche de Difuntos, es una fiesta de origen celta que se celebra principalmente en los Estados Unidos, Canadá, Irlanda, el Reino Unido y en países no anglosajones como México y Colombia en la noche del 31 de Octubre. Tiene origen en la festividad celta del Samhain y la festividad cristiana del Día de Todos los Santos. En gran parte, es una celebración secular aunque algunos consideran que posee un trasfondo religioso.
Y estás fiestas están ligadas a algunos platos con productos de temporada, Otoño, tanto para los que celebran Halloween como el Día de todos los Santos.
Me gustaría que conociéramos, disfrutáramos lo que sucede en el mundo, pero que seamos capaces de conservar y respetar las tradiciones, historia, costumbres de nuestro lugar de nacimiento.
Por que si perdemos nuestras raíces como podemos transmitir a los que vengan quienes fuimos? y por tanto quienes somos.
Por eso, conversando con algunos amigos blogeros, se puso en marcha esta iniciativa, una receta tradicional en el Día de todos los Santos.
Yo tiré de recetarios tradicionales e hice un postre al que le tenia ganas desde hace tiempo, desde el verano pasado que estuve en Asturias y encontré un recopilatorio de Cocina tradicional asturiana de Miguel I. Arrieta Gallastegui.
Suspiros, sencillos, sabrosos y con ingredientes de la zona, buena mantequilla asturiana, avellanas, en fin una delicia.
Necesitamos:
100 gr. de mantequilla
cinco cucharadas de azúcar
225 g de harina
dos cucharadas de miel
la ralladura de un limón
un huevo
25 gr. de avellanas molidas
impulsor (levadura Royal)
Y los preparamos:
Cocemos la mantequilla y dejamos enfriar.
Batimos, en un bol, la mantequilla con el azúcar, la miel, el huevo, la avellana molida y la ralladura de limón, hasta que esté todo bien mezclado.A esta mezcla le vamos añadiendo la harina (a su vez mezclada ya con una cucharada de levadura ) poco a poco, revolviendo y amasando bien la mezcla.
Vamos tomando porciones de la mezcla, del tamaño de un huevo pequeño, se les da forma de galleta y las ponemos en una placa de horno, dejando espacio entre ellas.
Metemos en el horno precalentado a 180 º hasta que los suspiros tomen un bonito color dorado.
Mucho cuidado con los tiempos, la primera tanda la dejé 20 minutos y aunque estaban buenos quedaron un poco secos, los segundos estuvieron menos tiempo y quedaron mas ricos.
Pero ya sabéis que eso depende del horno, yo creo que entre 10 y 15 minutos es mas que suficiente.
Mucho cuidado con los tiempos, la primera tanda la dejé 20 minutos y aunque estaban buenos quedaron un poco secos, los segundos estuvieron menos tiempo y quedaron mas ricos.
Pero ya sabéis que eso depende del horno, yo creo que entre 10 y 15 minutos es mas que suficiente.
Se dejan enfriar en una rejilla antes de consumir.
Esto de pegarle un mordisco en la sesión de fotos se está convirtiendo en una costumbre..
Esto de pegarle un mordisco en la sesión de fotos se está convirtiendo en una costumbre..
Que os parecen, suspiramos o nos vamos al "truco o trato"?.
